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Hacia la Racionalización de los Horarios

El siglo XXI es el de la transformación, el del cambio permanente. Pocos serán los que duden de eso. Hace años que ya adopté como claim de trabajo “lo único que permanece estable es el cambio” porque hoy se precisa reinventarse cada mañana. De la mano del siglo nos hemos ido transformando viendo nacer  Wikipedia, Linkedin, Facebook, YouTube, Twitter, WhatsApp, los blogs… hasta el punto de que hoy los humanos hemos cambiado nuestra forma de comunicarnos, inmerso en la revolución tecnológica, la digitalización y la globalización.

Pero también es el siglo de la revolución de las Mujeres, que piden la igualdad en un movimiento sin marcha atrás, con la decisión de construir un mundo 5050, exigiendo la participación de los hombres, siguiendo la estela trazada por Naciones Unidas. Hoy las mujeres estudian con mejores resultados, leen más que los hombres, se forman con ambición, trabajan denodadamente, destacan, toman el mando, reclaman liderazgo y paulatinamente van ocupando espacios de poder. Y, sin embargo, en este camino hacia la Igualdad, la mayor asignatura pendiente sigue siendo la conciliación.

Por si ello fuera poco, erróneamente, la conciliación continúa planteándose como un inconveniente para las Mujeres. Por eso es preciso renombrar el concepto más como corresponsabilidad, en la familia, en la empresa, en la sociedad. Hacer compatible la vida personal y profesional ha de ser una aspiración y realización individual, pero también una exigencia, por eso yo hablo que la conciliación primera empieza en la casa, no pidiendo ayuda, sino repartiendo tareas con corresponsabilidad. Todos deberíamos utilizar mucho más este término. Y enseguida caeremos en la cuenta de que hablamos de racionalidad.

Hoy, en la era digital, con la aspiración de las Mujeres de estar en los centros de poder y la decisión de la sociedad de construir un mundo 5050, esa racionalidad se impone. Y solo pasa por cumplir con horarios también racionales. Además de cambiar leyes, hay otras medidas que contribuirían al necesario cambio de mentalidad y roles, entre otras la adaptación del calendario y los horarios escolares, como se ha hecho en Alemania y el Reino Unido. El teletrabajo ha de ser un hecho, trabajar por objetivos más que por presencia, confiar en los equipos y en su responsabilidad, generar ambientes más sostenibles entendiendo que la conciliación entre la vida personal y profesional de las personas hace seres más felices y, por tanto, genera ambientes más sostenibles que, hablando en términos económicos, se resume en mayor crecimiento económico. Y en términos de realización personal en crecimiento demográfico, por cuanto ahora las mujeres siguen retrasando la maternidad del primer hijo hasta los 30.7 años, lo que nos sitúa en el segundo país con los índices mas tardíos de Europa.

La flexibilidad de los horarios pasa, pues, por la flexibilidad de las mentes, a sabiendas de que todo son ventajas.  Lo contrario es no entender los cambios y quedar anclado en el pasado.