Fue una bonita escenografía con un potente reclamo: el Gobierno y el Ibex en santa armonía con un lema igualmente imbatible: España puede, Recuperación, Transformación, Resiliencia. ¿Quién podría negarse a eso? Y, sin embargo, a tan buen paquete le faltó el lazo, porque esta vez no hubo ningún posado a lo grande. Moncloa habría querido la foto del presidente rodeado de los pragmáticos empresarios, pero…

Si Zapatero pudo impulsar el pomposo Consejo de la Competitividad en 2011 para tapar los recortes por qué no ahora. Entonces  se planteó como una sucesión de grandes fotos para hacerse perdonar los dispendios y los recortes, con lo más granado de la aristocracia empresarial española, los Fainé, Botín/don Emilio, Isidoro, Pérez/Florentino, Lara, Alierta, Brufau, González/Paco… Solo faltó el presidente de CEOE, Diaz Ferrán, porque iba camino de la cárcel.

– Imposible ahora, ya no se fían, quedaron escaldados – respondió él, desconfiado. Vendrán, escucharán y poco más.

– Veremos – le respondió el todopoderoso asesor. ZP sacó mesas de trabajo, posados en las escalinatas de la Moncloa, en el salón de Tapices…

Cierto, y aquello fue el germen del populismo, la semilla de Podemos. El Gobierno paritario pregonado urbi et orbe apoyándose en los 18 magníficos de la empresa y las finanzas, todos hombres, una imagen que hoy da miedo ver, parece sacada de un álbum del siglo pasado.

– Ahora sería distinto. Aquello era vieja política. Entonces no había mujeres y ¡mira cómo hemos cambiado!

Y esto si cierto ¡cómo hemos cambiado! Como si al mundo le hubieras dado la vuelta cual calcetín: hoy la política es la actividad peor valorada por los españoles, desde ahí se miente con desparpajo sin penalización, y se clama unidad cuanto mayor es el propósito de dividir, como en una farsa.

Por el contrario, los empresarios se presentan unidos y ¡la patronal por fin lidera! El personaje fuerte del Ibex 35 es una mujer banquera, Ana Botín, selecto club en el que también brilla otra bancaria: la presidenta de Bankinter, María Dolores Dancausa. De hecho, entre los invitados por Moncloa han destacado otras mujeres: Marta Álvarez, presidenta de El Corte Inglés o Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica Española. Aunque de ellas, a pesar de su poderío, no haya habido reseña gráfica relevante.

Y es que en el mundo de la empresa las cosas se van activando en términos de igualdad, pero a un ritmo más lento que el recomendado por la Ley de 2007.

Se va aumentando el número de mujeres en los Consejos de Administración a modo de escaparate igualitario empresarial, pero no en los puestos ejecutivos donde realmente se cuece el poder y la capacidad transformadora.

Cabe esperar un futuro prometedor porque hoy encontramos líderes, ellos, comprometidos con promover un mundo 50-50

Aun así, cabe esperar un futuro prometedor porque hoy encontramos líderes, ellos, comprometidos con promover un mundo 50-50 y la igualdad de oportunidades para las mujeres, dispuestos a aprovechar en la empresa el 100% del talento.

Más allá del compromiso efectivo de la capitana Botín, ya abanderan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) empresarios como Garamendi, Isla, Goirigolzarri, Huertas, Roig, Linares o Álvarez Pallete.

Si Sanchez los escuchara, España podría transitar mejor en la recuperación, transformación y resiliencia que adornaba la cartelería del escenario porque no en vano de las empresas depende la implementación del 70% de los ODS, así como promover salud y bienestar con medidas de conciliación o teletrabajo.

Y esa sería el mejor modo de echarse una mano unos a otros, no a la vieja usanza sino en la era de la «nueva política». Tocando las emociones de la ciudadanía, si, sumida en la incertidumbre y el miedo, si, pero con la unidad en sentido ancho que todos reclaman con la boca estrecha

Iván Redondo, el único hombre que susurra en el oído del presidente, le enfocó un discurso que más bien parecía de investidura con un triple propósito: de un lado contentar a Europa con mensaje integrador, tecnológico e innovador; de otro, aislar más a la derecha y ensanchar su centro; por último, seguir hurtando a Podemos los votos feministas que la pareja Iglesias/Montero ha querido para sí con el Ministerio de Igualdad. Por eso, para el álbum de fotos, allí estuvo discreta Nadia Calviño, paciente Penélope económica, negociadora en Europa de las ayudas que le destejen los socios. Y haciéndose notar Irene, cuyo membrete de ministra de Igualdad no cubrió las ausencias femeninas en la sala. Nos siguen faltando Mujeres con Liderazgo, dicho y escrito con mayúsculas.