Desde que el escritor Simon Sinek definiera la idea de «círculo dorado» en torno al liderazgo comprendemos mejor lo útil que resulta lo que él propone: someter a los líderes a un test de tres preguntas básicas para examinar quiénes son capaces de inspirar y quiénes no y, lo que es más interesante, conocer para qué lo hacen. Ejemplos entretenidos encontramos en la política para advertir, pongamos por caso, el para qué el presidente de los Estados Unidos provoca. El resultado del test nos arrojaría que, a base de alimentar a su personaje histriónico (what), jugando con las emociones populares (how), está consiguiendo poner en jaque las estructuras de orden y poder tradicional (why)…

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