Acabamos de conmemorar el Dia Internacional de la Mujer en la Ingeniería, otro recordatorio más promovido por Naciones Unidas a favor de la igualdad de oportunidades, que se suma a días a favor de niñas en la Ciencia o en las TIC, entre otros

Soy consciente de que muchas personas se preguntan por qué animar a las chicas a realizar estudios STEM, cuando también se las necesita en otros muchos campos: ¿por qué no orientar hacia la arquitectura o la dirección de orquestas, por ejemplo? – hay quien pregunta-. Estoy de acuerdo, pero para que un joven pueda elegir en libertad la carrera que desee estudiar ha de hacerlo a partir de la autoconfianza y no de condicionamiento alguno.

Me explico. En mi artículo anterior “¿Por qué necesitamos liderazgos de Chicas Imparables?”, hice referencia a las investigaciones que confirman cómo, a partir de los seis años, las niñas comienzan a atribuir mayoritariamente a los chicos los trabajos que consideran de inteligentes y muy inteligentes. El estudio de Science fue revelador y abrió una nueva línea de pensamiento en torno al mayor rechazo de las niñas hacia las matemáticas y en consecuencia a las carreras STEM, que otras investigaciones confirman se agudiza en torno a los once años. Ello nos arrojaría luz para entender por qué únicamente el 25% de los alumnos matriculados en ingeniería son mujeres.

Por supuesto que hay extraordinarias excepciones, yo misma disfruté de las matemáticas cursando bachillerato de Ciencias antes de estudiar Periodismo. Pero aquí la cuestión es otra, y es la imperiosa necesidad de dotar de la suficiente autoconfianza a las niñas para que en ningún caso sientan que las carreras técnicas no son para ellas. De ahí que yo siga aplaudiendo días internacionales que nos interpelan a todos para apasionar a las niñas por estas materias, con la absoluta premisa de que luego elijan, libremente, la carrera que más deseen. Y en todo caso hablamos de apasionar por unas materias que conformarán los empleos del futuro, los mas cualificados y mejor remunerados, y en los que participarán las personas que diseñarán el mundo.

Recuerdo una conversación con Ángeles Santamaría, Ceo de Iberdrola en España. Me comentaba cómo ella era excepción en una clase de chicos, como a veces, ser ingeniero se percibe como un trabajo aburrido realizado por alguien que lleva un casco para anotar datos, cuando, por el contrario, la tarea primordial de la ingeniería es conectar la tecnología con las personas para mejorarles la vida, en asistencias cotidianas que tienen que ver con los espacios en los que vivimos, nos movemos y operamos, y donde las mujeres se sienten muy bien trabajando.

La narrativa, el relato… para modificar los sesgos inconscientes.

Dejo, además, la reflexión interesante que me hizo Irene Cano, directora general de Facebook, en torno a cómo estaremos impartiendo las matemáticas en todo el mundo occidental para que a las niñas no les resulten atractivas.

Personalmente, me gustaría que del calendario cayeran días que reclaman igualdad de oportunidades y respeto hacia las mujeres. Pero, entretanto se impone la causa justa de la igualdad, bien está que de vez en cuando nos recordemos los deberes que como sociedad aún tenemos pendientes.