Fantástica manera de empezar el año reivindicando la Verdad en la información en tiempos convulsos. Por eso un año más he tenido el privilegio de asistir a los Premios Internacionales de Periodismo de El Mundo, 23 años destacando a los mejores por su compromiso con la libertad de expresión, el rigor ético y la valentía profesional. Desde hace mucho, con el apoyo de Su Majestad la Reina Doña Letizia, cuya presencia es una clara muestra de apoyo al periodismo.
En esta edición, el premio a la “Mejor labor periodística” ha sido para Emma Tucker, directora de The Wall Street Journal, mujer que hace historia por ser la primera en ocupar la dirección. El jurado ha reconocido su “audacia” y el liderazgo que encarna con equilibrio e independencia en un contexto tan complejo como el que viven los Estados Unidos. “Nunca ha habido un momento de mayor trascendencia para ser periodista”, ha dicho. No puedo estar más de acuerdo ante el presente desorden mundial.
El premio a la “Libertad de Prensa” ha sido para Laurent Richard, presidente del Consorcio periodístico Forbidden Stories, creado tras el asesinato de los periodistas de la revista satírica Charly Hebdo, y que tiene por misión continuar las investigaciones de periodistas que han sido asesinados. Su lema es: “Habéis matado al mensajero, pero no matareis el mensaje”, porque matar a un periodista, no mata su historia.
Gracias por invitarme a esta fiesta del periodismo al presidente, Marco Pompignoli, y a la directora general Laura Múgica, de Unidad Editorial, y al director de El Mundo, Joaquín Manso, a quienes también felicito junto al Jurado por el acierto de estas nominaciones, que vienen a sumarse al fantástico palmarés de años anteriores, en que se galardonó a figuras como Thomas L. Friedman, Lydia Cacho, Mark Thompson, Arturo Perez Reverte, Anne Applebaum, Javier Espinosa, Luz Escobar, entre tantos otros geniales periodistas.
